La compositora neoyorkina Elizabeth Hoffman nos hace entrar en un mundo sonoro en el que el material se descompone y se expone desde un ángulo increíble. Hoffman exhorta un imaginario donde las percusiones se transforman en resonancias abstractas, el bullir del agua sugiere una miríada de texturas o los cantos de los pájaros se transforman en marcos. En el disco de Hoffman Intérieurs harmoniques, el sonido natural se reinventa en la más pura tradición acusmática.