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  • Aérosol dans CFLX 95.5 FM

    «Délire actuel: Critique», François Couture, CFLX 95.5 FM, 28 janvier 1999
    jeudi 28 janvier 1999 Presse

    Ned Bouhalassa est un jeune électroacousticien montréalais. À 35 ans, il représente très bien la ‘jeune’ génération. Amateur de musique techno, animateur en radio communautaire (CKUT FM), il [a enseigné] à l’Université Concordia et [a été] président de la Communauté électroacoustique canadienne (CÉC). Cette double facette sérieuse/moins sérieuse se retrouve aussi dans ses œuvres. Le CD Aérosol regroupe cinq pièces écrites entre 1990 et 1998. On y trouve une inspiration rafraîchissante qui cotoie la poésie des sons, une poésie qui n’est pas sans rappeler celle de son maître à penser Francis Dhomont. Bouhalassa possède la verve sonique de Dhomont, son talent évocateur et son sens de la syntaxe sonore, atteignant un haut niveau de perfection dans l’art du cinéma pour l’oreille. Mais il y ajoute également un souffle de jeunesse, en particulier par l’influence de la musique techno. Il faut noter la qualité de construction des œuvres Jets et Move 1. Constamment (autoportrait), souffre légèrement de sur-fragmentation, ce qui nous fait perdre le fil, mais on y trouve tout de même de bons moments. Attraction et Bouffée délirante complètent bien le programme.

    Aérosol nous fait découvrir un jeune électroacousticien très prometteur. Souhaitons-lui une longue et prolifique carrière… à surveiller. À noter que Aérosol est paru dans la série compact compact d’empreintes DIGITALes, une ligne de CDs électro dans les 10 dollars [canadiens].

    … une inspiration rafraîchissante qui cotoie la poésie des sons…

    Transformations dans Art Zéro

    «Critique», Dan Warburton, Art Zéro, no 14, 1 janvier 1999
    vendredi 1 janvier 1999 Presse

    Le souvenir du Presque rien #2 de Ferrari — l’idée d’un commentaire non sans ironie du compositeur sur l’action — est évoqué dans Kits Beach Soundwalk de Hildegard Westerkamp; en filtrant les sons de la ville de Vancouver, nous découvrons le monde sonore des bassins d’eau, le souffle des bernacles. Ailleurs sur l’album Transformations [IMED 9631], Westerkamp explore les possibilités timbrales de la nature (des cigales, des corbeaux…), mais son portrait de la ville, A Walk Through The City, est un peu moins convaincant — on se demande si elle n’aurait pas pu choisir un texte plus intéressant que le poème de Norbert Ruebsaat.

    Musiques naïves dans Etch

    «Review», Davis Ford, Etch, no 5:1, 1 janvier 1999
    vendredi 1 janvier 1999 Presse

    Yves Daoust is a master of sound manipulation. In the beginning, a piano fights for space with itself. Two minutes in, there is a chaotic battle of notes involving the piano vs. that same piano, which ensues into a melee of bickering between the piano’s close relatives and finally, burst of white and pink noise which drive the piece into the new millennium. As the storms calms, the sounds of rain is introduced as a sort of closure. This 10-minute absorption follows with the familiar sound of a child’s swing-set. Daoust stretches the screeching hinges farther and farther out into a computer-generated piece which could pass for hypnotic robot-speak. Daoust’s strength lies in his ability to take found sounds and stretch them into a new, yet unheard environment. At the same time, artificial sounds emulate our daily environment. It is a dichotomy that proves exciting with every listen. The final piece, Fantaisie is created entirely from radio samples. The environment Daoust sculpts proves to be such on oxymoron, it is disturbing, yet equally enthralling. A distant piano rambling on, stuck in a decrementing timer, slowly winding themselves down, while other samples of otherworldly radio nature weave their way into the mix. Musiques naïves is perhaps the most exciting collection of found, and manipulated sound I have ever witnessed.

    Yves Daoust is a master of sound manipulation.

    Autour dans Margen

    «Retratos electroacústicos», Rogelio Pereira, Margen, no 16, 1 janvier 1999
    vendredi 1 janvier 1999 Presse

    El trabajo musical de Claude Schryer se orienta hacia una noción espiritual y musical de la ecologia sonora por medio de la electroacústica. Activo como compositor, intérprete, montador, productor y comunicador de música contemporánea, se considera un seguidor de la ideologia ecotógica acústica de R Murray Schafer, de la aldea global de Marshall McLuhan y de la escueLa de música concreta de Pierre Schaeffer. “Todos estos me han influido artisticamente. Sin embargo a nivel filosófico R Murray Schafer ha sido la mayor influencia con mucho. En 1989, en respuesta a la creciente crisis ecológica mundial, me impliqué en el movimiento ambientalista tanto a nível politico como artistico. Empecé siguiendo los pasos de Schafer cayo objetivo era aunar la investigoción en los aspectos cientifico, sociológico y estético del entorno sonoro y desde entonces he empezado a expresar mis propias ideas sobre el entorno y la función del artista hacia éste.”

    La relación de Schryer y Schafer no es, sin embargo, simplemente testimonial, sino que ambos han coLaborado recientemente en ia elaboración de una obra.

    “Si, fue a raiz de que Klaus Schöning del programa de radio arte de la WDR le pidiera R Murray Schafer que escribiera una pieza con paisajes sonoros canadienses. Schafer y yo grabamos diez dias de sonidos del invierno en Manitoba y editamos un programa de radio de 60 minutos de paisaje sonoro. Intentamos capturar el silencio de un bosque en invierno y acabamos empleando el sonido de nuestras voces y pies para activar la noche, de otro modo perfectamente callada.”

    Author supuso la primera obra en solitario de Claude Schryer. Un trabajo que reúne cuatro piezas que conforman un cicto de composiciones centradas en la conciencia ambientaL y la musicalidad del entorno acústico. Los cuatro puntos cardinates de América dei Norte están aqui re Claude, padre orgulloso, nos presenta a su primer hijo presentados simbólicamente siguiendo la rueda de la vida de los indios nativos norteamericanos.

    Su obra artistica representa una gran variedad y belleza creadora y se compone de piezas para orquesta, para grupos de cámara, teatro, sintetizador, obras vocales… aunque quizás sea el campo del paisaje sonoro y el arte acústico donde se encuentre más a gusto.

    “Yo llegué a la electroacústica ambiental a finales de los años 80 y ésta se ha convertido en mi principal lenguaje musical. Opino que la composición electroacústica de paisajes sonoros está intimomente relacionada con el campo visual de la fotografia. Se pueden atrapar imágenes del entorno sonoro y luego procesarlos y representarlos como un reflejo de la realidad ylo como una creación artistica. Es una técnica en la que el entorno acustico es tanto el tema como el contenido de una composición, en frágil equilibrio en el limite entre la representación y la abstracción. La composición electroacústica de paisajes sonoros tiene mucho que ver con el contexto de la musique concrète, estética de la escucha reducida (Écoute réduite) en la que se aprecian los sonidos, independientemente de cual sea su fuente, por su valor masical abstracto como objeto sonoro. Para el compositor electroacústico un ‘objet sonore’ es una fuente de sonido disponible entre otras cosas para la producción masical. Sin embargo, para el compositor electroacústico de paisajes sonoros el ‘objet sonore’ también es una compleja red de información que incluye en potencia la posibilidad de revelar ‘belleza inexplicable’ bajo la forma de Efecto Sharawadji.”

    Schryer es también conocedor de los entresijos del mundo editorial.

    “Fui co-fundador del sello empreintes DIGITALes junto con Jean-François Denis a principios de los años 90, pero desde entonces no he tomado parte activa en el negocio discográfico. Me alegro de que cada vez existan más sellos relacionados con estos tipos de masica.”

    ¿Qué uso haces del estubio de grabación?

    “Mi práctica artistica supone esencialmente un proceso de cinco foses: la escucha, la grabación, el análisis, la transformación y la orquestación de paisajes sonoros grabados de cara a realizar retratos electroacústicos para conciertos y para la radio. Yo quiero emplear el viento como un verbo, el agua como un sustantivo, el pitido de un camión como un adjetivo y el silencio como una coma. Quiero conjugar el ruido en el futuro y en el pasado e introducir al oyente en una historia, en un espacio, en una experiencia o sensación con o sin palabras y quizás también con o sin música.”

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